Ya se han acabado las vacaciones, la nostalgia se apodera de mí y echo de menos la lentitud de los días pasados en casa sin compromisos ni prisas.
Casi puedo palpar el dolor que me produce la rutina, volver al trabajo y separarme de ti cada mañana. Es como arrancarme la piel después de una quemadura. Se queda mi espíritu contigo y solo un ser de barro sin alma se dirige al edificio maldito donde me encadena la sociedad.
Si mi mente deseara algo tan prosaico como quedarme en la playa… si deseara simplemente tumbarme en el sofá y no hacer nada… en realidad solo deseo estar contigo y no tener que separarme por ir allí, al trabajo. No quiero y ese pensamiento me llena de frustración y me enferma.
Soy como el cantante de moda, estoy enferma de amor.
Y estoy atrapada en esta vida que detesto, no deseo tener que ser esclava del despertador. Solo de ti.
Pero no es así y el sol se pone por la mañana cuando me levanto y sale por la noche cuando llego a ti. Es como vivir en plena en oscuridad cuando la luz del sol esta en lo alto y al revés, vivir en la luz cuando las estrellas ya brillan en el cielo.
Solo deseo vivir mi vida de la manera que la sueño y la imagino cuando estoy en compañía de mi misma… Y se que tendré la oportunidad y no falta mucho para ello.
Y entonces el sol ya no se pondrá.

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